Cuando mi amiga María me contó aquel dicho nórdico de:
"No hay tiempo malo sino ropa mala", nunca imaginé que me iba a calar tanto. Y es que es verdad, caminar bajo la lluvia y en la montaña o en el Camino, tiene un encanto difícilmente descriptible con palabras. Es una sensación especial que engancha y que tiene su dosis, claro que sí, de sufrimiento y esfuerzo, pero sin dejar de lado su gran recompensa emocional extra.
Por ese motivo, cada vez que encuentro información relacionada con este tema no dudo en guardarla, en copiarla y pegarla, para que siempre y como suelo decir, esté a mano cuando haga falta.
En esta ocasión son un par de artículos aparecidos en la web
"Travesía Pirenaica" y que yo a continuación os transcribo literalmente, sin dejar de citar la fuente y de darles las gracias por haber elaborado un material de tan gran interés, al menos para mí.