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| Panorámica del Embalse del Negratín desde el Mirador. |
¡Hola, senderistas! Hoy os traemos una crónica de una ruta de 5 estrellas, de esas que dejan huella, tanto en las botas como en la retina. Nos hemos desplazado hasta el norte de la provincia de Granada para recorrer el sendero SL-A 314 Chimeneas del Negratín, una ruta que se inserta en el corazón de uno de los paisajes más espectaculares de Europa.
El escenario: Geoparque de Granada y el Gigante de Agua
Antes de empezar, debemos situarnos. Estamos en el Geoparque de Granada, un territorio reconocido por la UNESCO que abarca casi 4.700 km² y que custodia uno de los registros geológicos de la era Cuaternaria más importantes del planeta. Este "desierto" no es siempre árido: gran parte de su magia reside en el contraste con el Embalse del Negratín.
Inaugurado en 1984, este pantano es el tercero más grande de Andalucía, con una imponente capacidad de 567 hectómetros cúbicos. Sus aguas azul turquesa descansan sobre una cuenca de sedimentos de millones de años, creando un paisaje de "badlands" o tierras baldías que nos hace sentir, literalmente, en otro planeta.
Es una ruta visualmente impactante, pero ya os adelantamos que no es un paseo de domingo. Requiere esfuerzo, orientación y, sobre todo, mucha precaución. Aquí os contamos nuestra experiencia en tres tramos:
1. Del Mirador Astronómico a la orilla del agua
Comenzamos nuestra aventura en el Mirador Astronómico de Cuevas del Campo, una joya para la observación de estrellas gracias a la nula contaminación lumínica del Altiplano. A plena luz del día, lo que nos quita el aliento es la panorámica del Negratín.
Mientras descendemos, nos fijamos en la vegetación que sobrevive en este entorno semiárido. Dominan el paisaje plantas resistentes como el esparto, el romero y el tomillo, que perfuman el aire seco. Con un poco de suerte, en los alrededores del mirador se pueden ver cogujadas y, si alzamos la vista, es habitual el vuelo de cernícalos o incluso alguna águila real que aprovecha las corrientes térmicas de las cárcavas.
El descenso es traicionero. El suelo de materiales arcillosos resbala bastante. Al llegar abajo, la sorpresa: el alto nivel de agua ha hecho desaparecer el sendero en varios puntos. Nos tocó improvisar para bordear el agua, que actualmente ocupa zonas por donde antes se caminaba sin problema.
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| Chimenea de las Hadas |
2. El laberinto de las Chimeneas de las Hadas
Una vez abajo, nos encontramos con las Chimeneas de las Hadas. Estas formaciones son esculturas naturales creadas por la erosión diferencial: el agua y el viento desgastan el material blando, dejando columnas protegidas por una roca más dura a modo de "sombrero".
En este entorno húmedo junto a la orilla, la fauna cambia. Es posible observar garzas reales y diversos tipos de ánades que aprovechan la abundancia de agua. Sin embargo, acceder a las chimeneas es peligroso actualmente. El terreno está muy degradado y es extremadamente inestable. Para verlas de cerca hay que transitar por senderos muy estrechos. Si no tenéis experiencia en terrenos que se desmoronan, es mejor disfrutarlas desde lejos. La belleza es indiscutible, pero la seguridad es lo primero.
3. El desafío: La gran subida de vuelta
La vuelta es el verdadero reto. Desde la orilla hasta el aparcamiento nos enfrentamos a una subida constante con fuertes pendientes.
Es fundamental advertir que este sendero no es apto para personas con vértigo. Hay tramos muy estrechos con desniveles considerables a los lados. La combinación de la fuerte inclinación, el firme resbaladizo y el mal estado del terreno hace que la ascensión sea exigente. Mucha precaución, especialmente si el sol aprieta, ya que no hay sombras en todo el trayecto.
💡 Consejos finales y advertencias
El SL-A 314 requiere hoy más que nunca extrema precaución:
Capacidad del embalse: Con sus 567 hm³, el nivel actual ha borrado hitos del camino; estad atentos para no desorientaros.
Vértigo y pendientes: No subestiméis las cuestas; son muy intensas y con zonas "aéreas". Impracticable en época de lluvias.
Equipamiento: Imprescindible calzado con buen agarre y bastones de senderismo.
Agua: Llevad reserva suficiente; el ambiente seco y la subida final agotan rápido.
Almuerzo: En Hotel Rural Los Chaparros, a la vuelta a casa, un excelente y económico menú del día, con una atención exquisita y agradable. Muy recomendable.
En resumen: un paisaje espectacular que exige respeto, buena forma física y, ante todo, mucha prudencia. ¡Nos vemos en las rutas!
Ver track de la ruta aquí>>>





2 comentarios:
Una ruta exigente pero merece la pena arriesgarse; recomiendo hacerla; Me a encantado sobre todo el paisaje
Muy bonita y exigente ruta, Luis. Voy a proponérsela a mi grupo de andarines de los miércoles para ver si se animan y la hacemos. Sois unos máquinas.
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