domingo, 12 de diciembre de 2010

Humedales del Padul

Rodadas sobre la roca de la calzada íbero-romana.
Algunos senderistas malenos hemos tenido la suerte de disfrutar de una jornada de senderismo invitados por la Concejalía de Deportes del Ayuntamiento de Íllora, y es que hay que tener amigos y amigas hasta en el infierno.
 En autobús nos hemos desplazado hasta la localidad de el Padul, sitio en donde hemos empezado a andar, tomando el Camino de Los Molinos, y pasando por un impresionante lugar que contiene una ancestral calzada íbero-romana en la que las rodadas de los carros horadadas en la roca, nos ha hecho pensar en lo transitado de esta zona desde siempre y del duro modo de vida de nuestros antepasados.
Con un fuerte giro a la izquierda nos hemos adentrado de golpe en la zona de la turbera, corazón de los humedales, teniendo como telón de fondo la Silleta del Manar, la falla de Nigüelas y el Pico del Caballo, que nos mostraba sus fascinantes faldas nevadas.
Recorriendo los humedales.
Posteriormente hemos visitado el Aula de la Naturaleza El Aguadero, donde unos estupendos paneles informativos y las explicaciones de las monitoras allí existentes, nos han hecho comprender la importancia de esta zona con una vegetación y fauna típica, gran cantidad de aves y de restos de mamut, que hay que conservar como sea para el futuro, tarea en la que se ha implicado intensamente el Ayuntamiento del Padul y en la que todos debemos colaborar.
El regreso bordeando la Laguna de Ojo Oscuro por un estupendo sendero de tablas, unas veces entre cañaverales y otros encima de los mismos humedales, ha puesto un broche de oro a esta ruta de senderismo marcada, más que nunca, de acentos naturales.
Gracias Pepe y gracias Encarni, por permitirnos disfrutar de tan bellos parajes.

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