miércoles, 28 de octubre de 2015

La Dehesa del Camarate, una sinfonía de colores



Esta ruta de la Dehesa del Camarate es de las que ha y que hacer en otoño y es exactamente eso, una auténtica sinfonía de colores, ya que andar por estos parajes en esta época es algo especial y en la que la frase tan socorrida de que "una imagen vale más que cien palabras" es una verdad como la copa de un roble.

En esta ocasión empezamos prontito la marcha, todavía no había aparecido el sol cuando cuando nos desviamos de la carretera de Purullena a Lugros, para desviarnos por las construcciones ganaderas que hay a la derecha y que por un carril de tierra se adentra dirección a la dehesa.

Dejamos el coche antes de llegar al rio Alhama y tomando a este como referencia caminamos hasta la puerta y valla de entrada debidamente señalizada  con carteles como Dehesa del Camarate o de Horcajo del Camarate.


Una vez superada la valla, sin olvidar cerrar la puerta de acceso y las indicaciones que nos recuerdan que estamos entrando en una zona declarada parque natural, nos desviamos a la izquierda para tomar un sendero que sube sin parar aproximadamente 500 metros por medio de un terreno lleno de quejigos y chaparros.


Una vez arriba, encontramos las primeras vacas que pacen tranquilamente con sus crias y de las que nos separamos, para NO molestar, ya que estamos invadiendo su intimidad.


El paisaje de montaña es impresionante, la sinfonía de color de la jornada se intensifica y pronto encontramos el carril que gira a la derecha dirección oeste nos acerca hasta el Cortijo del Camarate.


Bosques vestidos de intensos colores nos sumergen y despiertan nuestros sentidos: arces, quejigos, robles, cerezos silvestres, nogales, castaños, mostajos, etc... se visten con sus mejores galas otoñales, haciendo honor al sobrenombre de bosque encantado.


Atravesamos las vallas del cortijo del Camarate saludando a los impresionante mastines guardianes del ganado, que en estan ocasión se nos acercan curiosos y de forma pacífica. Se nota que no están de servicio.

A partir de ahora, tomamos el carril en perfecto estado que nos devuelve, abajo, al punto en el que se encontraba la valla. En el descenso hacemos una breve parada para saludar al Papa Roble, mudo testigo y ejemplo de la grandiosidad que alcanzan los ejemplares de árboles de este territorio.

Sin más, llegamos al punto en el que emprendimos la ruta, llevando en las pupilas coloridas imágenes de ensueño.

Datos de la ruta:
- Senderistas: 2
- Recorrido: Circular, 13,5 kms.
- Tiempo: 4 h 36 min
- Acumulado subiendo 501 m

Track de la ruta:

 
Fotos de la ruta:

No hay comentarios: